SANTIAGO SERRANO...

 

Dramaturgo y teatrista argentino. Psicoanalista. Licenciado en Psicología en la Universidad de Buenos Aires. Psicodramatista y Coordinador de Grupos egresado de la Escuela de Psicodrama de Tato Pavlovsky.
Inició su carrera actoral en 1978 y realizó su Residencia actoral en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Realizó estudios teatrales con Néstor Raimondi, Inda Ledesma, Manel Barceló (España), Williams Wilcox Horme (USA), Enrique Buenaventura (Colombia), Arístides Vargas (Ecuador), Augusto Boal (Brasil).
Trabajó como profesor de la Cátedra de Grupos de la Escuela Municipal de Arte Dramático.

DINOSAURIOS

 

 El encuentro de dos seres solitarios en una estación de trenes a una hora en la que la gente ha desaparecido sirve para que los miedos iniciales se transformen en una comunión de sentimientos.  El se ha ido de la casa, sus peleas con la mujer siempre desembocan en la agresión.  Ella vive rezando y nunca ha podido conseguir un vínculo afectivo que la saque de la unión férrea con la madre.  Ambos están planteados con una cuota visible de ternura, mientras el ámbito desolado sirve para que los primeros choques desaparezcan ante el grito en busca de cariño.  Claro que la trama tiene mucho de previsible, que uno sabe dónde va a terminar el asunto.  La inocencia de la historia se corresponde con un dialogo donde nada suena literario y la fluidez de los parlamentos están aceitados en la dirección de Adriana Plaz, sin permitir ninguna salida de lo estrictamente cotidiano.  En un espacio en el que  la recreación se hace a medias y un poco indefinida, los actores Silvana Grucci y Eduardo Virells componen a estos personajes con general convicción, en una apelación exclusiva a la identificación del espectador.  Ninguna pretensión de convertir el original en un mensaje, simplemente el propósito de dejar que surjan situaciones, bordarlas sin exceso, para reflejar la pequeñez del conflicto y de esos seres y la falta de efectos que Serrano maneja y Plaz retoma.  Una ambientación sonora de Alfredo Leirós apoya la atmósfera entre nostálgica y esperanzada de estas dos vidas fuera del vértigo que se reúnen con la posibilidad de generar un cambio, por lo menos un mínimo cambio, aunque sea por un momento. Aunque sea solamente una tregua.Fronteras pone en escena a Tonito y Pascual, dos desconocidos que llegan al punto de cruce entre dos fronteras. El tiempo pasa y ningún funcionario acude a atenderlos.

Ambos, con sus enormes diferencias personales, de vida anterior y de cosmovisión del mundo, se encuentran detenidos en un no-espacio en común que servirá para establecer entre ellos una relación intensa que los modificará. Fronteras habla de los límites geográficos y geopolíticos, pero también ahonda sobre las fronteras entre la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, lo femenino y lo masculino, el autor y el receptor, la identidad personal y la alteridad .