Sin aire

Estaba Diana en la puerta de su hogar, recogiendo la correspondencia, cuando se encuentra con la

sorpresa de un sobre, un sobre que ponía en la esquina inferior izquierda: para la mujer de la casa.

Algo extraño, pues normalmente la correspondencia siempre era para su marido, eran las facturas de

la casa, o era algún banco queriendo endeudar a la familia con la promesa de viajes, estudio o

montar su propia empresa.

Diana, se sentó en el comedor, frente al televisor donde presentaban las noticias regionales, siempre

eran las mismas noticias, algún famoso se casó, algún político fue arrestado o cualquier otra noticia

amarillista. En el comedor, cogió su taza con café y comenzó a beberla mientras leía la misteriosa

carta.


21 de septiembre de 1994

La Orquídea, España

Querida Dama, reciba usted un cordial Saludo:

“Hoy, el último día de verano, le informo que en los próximos meses recibirá postal de mi parte,

por motivos personales, esto será de manera anónima, o bueno, eso hasta que me conozca... Me

despido de usted y espero vernos cuando el otoño se quede sin aire”.


Ella, al leer esto, creyó que era una simple broma, rompió la carta y la botó a la basura. No le diría a

su esposo acerca del pequeño inconveniente que tuvo esa mañana, pues no era algo de lo que él se

interesaría, es más, se burlaría de ella por su algo tan absurdo como una broma. Se paró del

comedor y siguió con su vida como si nada hubiese pasado.

Exactamente un mes después, hizo su rutina, mientras preparaba su café, fue a recoger la

correspondencia de su hogar. Allí, encontró otro sobre igual al anterior, con las mismas palabras en

la esquina inferior izquierda, y la misma letra. Sabía que era el mismo remitente, pues la vez pasada

fue tanta la sorpresa que lo recordaba como si hubiese pasado un día anterior. De nuevo, se sentó en

el comedor, encendió el televisor en las mismas noticias tan rutinarias de todos los días, comenzó a

tomarse su café mientras leía:


21 de octubre de 1994

La Orquídea, España

Querida Dama, reciba usted un cordial Saludo:

“Le escribo esta carta un mes de haber comenzado el otoño para informarle mi desacuerdo y mi

total odio hacia usted, pero no se preocupe, aunque usted no me conozca, tal vez si me ha visto en

algún momento, y aunque mi odio es frustrante, no creo que se vea obligada a hacer una denuncia


ante la justicia, pues no le haré ninguna clase de daño... Me despido de usted y espero vernos

cuando el otoño se quede sin aire”.